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El arrancamiento traumático del pabellón auricular total o parcialmente, es uno de los mayores desafíos de la cirugía reconstructiva. Este desafío es aún más demandante cuando se debe a mordeduras de animales o humanas dado el altísimo índice de infección y de pérdida de tejido postoperatorio, causado por los gérmenes que habitan las cavidades bucales, altamente patógenos; y a que el pabellón es sostenido por tejido cartilaginoso, el cual al perder su irrigación arterial y venosa, rápidamente se descompone y muere. En el caso siguiente mostramos nuestra experiencia en el tratamiento de dicha patología mediante una técnica sencilla, sin recurrir a los engorrosos colgajos de la zona mastoidea, diferidos en más de dos tiempos, que obligan a reparar la zona dadora de tejido. Se puntualiza que solo es posible efectuar esta técnica cuando se recibe al paciente en la etapa aguda. Pasadas las 8 horas del trauma es casi imposible que los tejidos injertados sobrevivan. Se podrá observar en las fotografías las improntas dentales marcadas por la pinza, aun después de 4 horas posarrancamiento. Notar además el déficit de tejido del borde auricular. Para prevenir la contaminación se procedió a sumergir el material desprendido a un baño de Yodopovidona durante 30 minutos. Luego se efectuó una rigurosa asepsia del pabellón remanente. También se resecaron los bordes de ambas piezas hasta lograr un tejido con probabilidades de prendimiento. Para evitar la necrosis del cartílago de la porción a injertar (como injerto libre de espesor total) se procedió a su total resección como se muestra, lo que si bien resta sostén y forma a la pieza, evita el seguro fracaso operatorio por necrosis y sobre infección, y nuevamente inmersión antiséptica. Posteriormente se procede a una meticulosa síntesis a puntos separados para unir ambos fragmentos. Luego de alineados lo más cosmeticamente posible se refuerza la sutura con otra continua por delante y por detrás del pabellón reconstruido. Finalizamos con una cura oclusiva con gasa vaselinada y crema de Yodopovidona, la cual se recambia cada 48 horas hasta más allá de comprobar el prendimiento alrededor de la semana. Continuando luego con curas expuestas, profusos lavados y antibióticos locales durante 30 días
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